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Camino hacia el Destino

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Camino hacia el Destino

Mensaje por Daild el Sáb 02 Feb 2013, 2:02 pm

Tomé la decisión de ir a Konoha, la aldea donde vivían mis padres antes de darme a luz, para poder conocer qué clase de secretos guardan los Hyuga, para que mis padres no me permitieran ir con ellos.
Estaba furioso, confuso y a la vez emocionado, iba a salir de aquella montaña helada en la que había vivido los últimos 6 años.

Recogí mis permanencias de mi casa fabricada con madera y nieve, cuando de pronto me quedé mirando un retrato en el que salgo junto a mis padres, cuando yo no tenía ni dos días de edad. Se me cayó una lágrima y lo guardé, me motivó más para seguir con mi meta.

Salí de aquella casa que había tenido que reconstruir en tantas ocasiones por culpa de las fuertes ventiscas y los continuos ataques de los lobos y otras bestias salvajes de aquella montaña. Por suerte para mí, también había otras criaturas que podía matarlas para alimentarme, aunque en un principio no fue nada fácil.

Estuve viviendo durante 6 años en esa montaña, por lo que me la conocía bastante bien, escondites, lagos, "caminos", pero nunca había sentido curiosidad por salir de aquella montaña, por lo que no sabía a ciencia cierta el camino para salir de ese infierno helado. De modo que emprendí mi camino hacia la salida de aquel lugar.

Cuando llevaba aproximadamente 5 horas caminando, noté una extraña sensación y vi una especie de pequeños flashes azules que se iban acercando, lo curioso es que no tenía la sensación de que estuvieran delante mía sino detrás. Rápidamente me subí al árbol que tenía al lado y tras unos segundos, veo pasar un oso enorme. Lo había visto venir y lo había eludido prácticamente de forma involuntaria.

Al día siguiente no tuve tanta suerte. Me atacó un lobo sin previo aviso, no vi absolutamente nada, supongo que la razón de que nunca antes me hubiera pasado eso en los 6 años que llevaba viviendo allí, sería porque nunca antes me había encontrado tan extenuado. Forcejee con el lobo cuando de pronto noté como una extraña aura azul sale de mi mano y al impactarla contra el cuerpo de lobo, vi como despedía del punto donde toqué, una especie de ascuas azules. El lobo quedó inconsciente después de varios ataques así.

El combate contra el lobo me había destrozado la ropa, de modo que decidí quitarme los viejos harapos destrozados que llevaba puestos y me quedé con el torso descubierto, pero extrañamente no sentía frío. Ahora que me para a pensar, hacía años que no sentía frío alguno, pero decidí no darle más importancia y seguir con mi viaje.

Por fin llegué a ver otro terreno que no estaba cubierto de nieve, comencé a correr ilusionado hacía aquella tierra que nunca antes había visto. Según seguía corriendo, el paisaje iba cambiando muy poco a poco. Pasó del blanco de la nieven, al verde de las praderas. Yo corría con alegría, ya no me costaba correr, en ausencia de la espesa capa de nieve. Finalmente llegue a un camino, que según el cartel que se podía ver a un lateral, conducía a la Villa de la Luna. No sabía en aquel entonces si me estaba acercando o alejando, pero almenos allí podré preguntar por la dirección hacia Konohagakure.

Debido a mi cansancio, decidí ir caminando un rato, hasta que me hubiera recuperado por completo.
Sin previo aviso, toda mi visión se oscurece y volví a ver un resplandor azulado detrás mía. Lo que parecía ser una figura humana que venía corriendo hacía mi. Noté un empujón y caí al suelo sin más. Recuperé mi visión normal y vi como un hombre, empuñando una daga me amenazaba. No se que pretendía, puesto que no tenía nada que pudiera robarme. Nuevamente cerré los ojos y puse mi brazo izquierdo sobre mi cara para cubrirme de su ataque, y estiré mi brazo con la mano abierta para empujar al agresor. Al cabo de 10 segundos me calmé, abrí los ojos y me levanté del suelo. Vi a aquel hombre tendido en el suelo, sangrando por la boca y desmallado. A pesar de eso, yo estaba calmado, unicamente me había defendido. Nadie podría acusarme por eso. Seguí mi camino con normalidad hasta que llegué a la Villa de la Luna. Pregunté como llegar a Konohagakure y me dijeron que podría ir en barco desde el puerto, pero desgraciadamente yo no disponía de dinero de modo que me tocó colarme.

Para ello, me tiré al agua y trepé por el casco del navío. Pude meterme al barco gracias a una ventana de un camarote que se habían dejado abierta. Entré dentro del barco, y utilicé mi agilidad y sigilo para que no me descubrieran. Me concentre para poder averiguar si venía alguien o se escuchaba pasos. En cambio volví a notar como mi visión cambiaba y veía los reflejos azules moviéndose por fuera del camarote. Interrumpí mi concentración y volví a ver con normalidad. Creo que tenía un poder oculto y estaba aprendiendo a usarlo.

Tras largas horas de viaje y escabulléndome de la tripulación del barco, me asomé a la ventana y vi tierra a pocos metros de distancia. Decidí hacer un poco de ejercicio y me tiré al agua para ir nadando hasta el continente.

Una vez llegué a tierra, pude ver una ciudad rodeada por una muralla, con el símbolo de "Konohagakure". Entré en la ciudad, busqué una casa deshabitada y fui a la academia ninja, pensé que así podría desarrollar el poder oculto que hay en mi interior. Y así fue...
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